Inicio Servicios Calefacción y agua caliente
Calderas de gas, calentadores, termos eléctricos y radiadores. Reparación, mantenimiento e instalación en Murcia, Alicante y el Levante almeriense. Instalador autorizado y en el oficio desde 1996: cuando el trabajo requiere certificado, lo emitimos nosotros.
Lo que falla en octubre, y por qué
La calefacción no se estropea en enero: se estropea en enero a la vista de todos. Lleva sin funcionar desde marzo, cuando se apagó y nadie volvió a mirarla.
Cada otoño recibimos las mismas cuatro llamadas, casi en el mismo orden: la caldera que enciende y se para, el calentador que da agua fría a mitad de ducha, el termo que ya no llega para dos duchas seguidas y los radiadores que calientan por abajo y arriba no. Ninguna de las cuatro es una avería cara si se ve en septiembre. Las cuatro se complican si se ven en diciembre, con la casa fría y sin hueco en la agenda.
¿Qué le pasa a tu aparato?
Esto es lo que más nos llaman, con lo que suele haber detrás. No está aquí para que lo arregles tú, sino para que sepas de qué estamos hablando antes de que vayamos.
La caldera se enciende y se apaga sola
Ciclo corto. Suele ser la sonda, el caudalímetro o una caldera sobredimensionada para la casa que tiene.
Marca un código de error
Dinos marca y código. Te decimos qué familia de avería suele ser y si es seguro seguir usándola.
Pierde presión y hay que rellenar cada semana
Eso no es normal. O es el vaso de expansión, o la válvula de seguridad, o hay una fuga en el circuito.
Calienta el agua pero no los radiadores
Casi siempre es la válvula de tres vías o la bomba. Rara vez hay que cambiar la caldera entera.
El agua sale fría a mitad de la ducha
Puede ser el calentador, pero también falta de presión de entrada o un aparato pequeño para dos baños a la vez.
No hay agua caliente, solo fría
En calentador de gas suele ser el encendido o la pila; en termo eléctrico, la resistencia o el termostato.
Sale agua por debajo del termo
Si el que está picado es el depósito, no se repara. Si es la válvula o un racor, sí. Se mira antes de cambiar nada.
El termo salta el diferencial
Resistencia derivada a masa. Se sustituye, y mientras tanto no conviene puentear nada.
Un radiador no calienta y los demás sí
Empieza purgándolo. Si sigue frío con el circuito a presión, suele ser el detentor o un circuito descompensado.
Los radiadores gorgotean
Aire en el circuito. Se purga y se repone presión; si el aire vuelve a entrar, hay que buscar por dónde.
Huele a gas
No toques ningún interruptor. Cierra la llave de paso, abre ventanas y sal. Llama desde la calle al servicio de urgencias de tu compañía de gas antes que a nosotros.
La caldera tiene más de quince años
No hay que cambiarla por la edad. Pero sí conviene saber qué repuestos le quedan antes de que se pare en enero.
Calderas de gas

Reparación
Una caldera moderna te da un código en la pantalla. Ese código es una pista, no un veredicto: el mismo número puede venir de una sonda, de falta de presión en el circuito, de un electrodo sucio o de una evacuación de gases obstruida. Por eso no damos precio de reparación por teléfono a partir de un código. Vamos, medimos y entonces decimos qué es y qué cuesta.
Lo que más reparamos: encendido y electrodos, sondas de temperatura, presostatos, vaso de expansión agotado, bomba bloqueada tras el verano, intercambiador con cal y pérdidas de presión en el circuito que en realidad son una fuga en la instalación, no en la caldera.
Mantenimiento
Una revisión anual antes de la temporada cuesta una fracción de lo que cuesta una avería en plena ola de frío, y es lo que mantiene la garantía viva en los equipos que la exigen. Se comprueba la combustión, la estanqueidad, la presión del circuito, el vaso de expansión, las seguridades y la evacuación de gases, y se entrega por escrito lo revisado.
Sustitución
Llega un punto en que reparar es tirar dinero: piezas descatalogadas, intercambiador perforado, rendimiento por los suelos. Cuando ese punto llega lo decimos, con el número delante, y si decides cambiarla dimensionamos el equipo para tu vivienda real —metros, radiadores, número de baños, agua que gasta la casa—, no para el folleto. La instalación se entrega con su certificado de instalador autorizado.
Calentadores de gas
El calentador es el aparato que más nos llaman en verano y en invierno por el mismo motivo: agua fría a mitad de ducha. Casi siempre es una de cuatro cosas: el quemador sucio, la sonda o el sensor de caudal, poca presión de entrada, o un aparato antiguo mal dimensionado para dos puntos de agua a la vez.
Hay una que no es negociable: la evacuación de gases y la ventilación del recinto. Si un calentador está en un cuarto cerrado, en una galería cerrada con aluminio o con una salida de humos improvisada, eso se corrige antes que cualquier otra cosa, aunque el aparato funcione. El monóxido de carbono no huele y no avisa.

Termos eléctricos

En esta zona el termo es el aparato que peor lo pasa, porque el agua es dura y la cal no perdona. Tres cosas explican casi todas las averías:
- El ánodo de sacrificio. Es una pieza que se consume para que no se consuma el depósito. Nadie lo mira hasta que el depósito ya está picado, y entonces no hay reparación posible: hay termo nuevo. Comprobarlo y cambiarlo a tiempo cuesta una fracción de eso.
- La resistencia llena de cal. Calienta peor, tarda más y consume más antes de fallar del todo. Se limpia o se sustituye, y en el mismo trabajo se vacía y se limpia el depósito.
- El termostato. Barato de sustituir, y responsable de buena parte de los «no calienta» y de los «quema demasiado».
Si toca sustituirlo, lo dimensionamos por duchas seguidas y no por litros en el catálogo, y lo dejamos con llaves de corte y válvula de seguridad accesibles, que es lo que permite que la próxima intervención no sea una obra.

Radiadores y circuito de calefacción
«Un radiador no calienta» casi nunca es culpa del radiador. Suele ser aire en el circuito, un detentor cerrado de hace años, una bomba que arranca floja o un circuito descompensado en el que los radiadores más cercanos a la caldera se llevan toda el agua.
- Purgado y puesta en marcha antes de la temporada, con la presión del circuito donde tiene que estar.
- Equilibrado, para que la habitación del fondo caliente igual que el salón.
- Sustitución de radiadores —incluidos los de hierro fundido antiguos— y de valvulería, con llaves y detentores nuevos.
- Radiadores toalleros en baños, conectados al circuito existente.
- Instalaciones nuevas y ampliaciones a habitaciones que se quedaron sin calefacción.





Suelo radiante
Es el sistema de calefacción más cómodo que existe y, a la vez, el peor explicado. Lo calculamos, lo instalamos, lo ponemos en marcha y lo reparamos. Y lo primero que hacemos no es venderlo: es decirte si tu casa es de las que lo aprovechan o de las que no.
Por qué se nota distinto
Un radiador calienta el aire que tiene delante, lo manda al techo y lo devuelve frío arrastrándose por el suelo. El suelo radiante hace justo lo contrario: convierte toda la superficie de la habitación en el emisor y entrega el calor de los pies hacia arriba. Esa es la curva de temperatura que el cuerpo lee como confortable, y es la razón de que con suelo radiante estés a gusto con uno o dos grados menos de temperatura ambiente que con radiadores.
Lo demás lo aprecias el segundo invierno: no hay un aparato en cada pared comiéndote sitio, no hay corrientes de aire caliente subiendo y manchando los techos, y no se mueve tanto polvo por la casa.
La ventaja que de verdad cuenta: trabaja con agua templada
Un circuito de radiadores necesita agua entre 60 y 80 °C. Un suelo radiante calienta la misma casa con agua entre 30 y 45 °C, porque reparte por metros cuadrados en lugar de por chapas. Y ahí es donde cambia la factura, no en el confort:
- Una caldera de condensación solo condensa de verdad —y solo rinde lo que promete el folleto— cuando el agua le vuelve fría. Con radiadores a 70 °C casi nunca llega a hacerlo. Con suelo radiante trabaja condensando todo el invierno.
- Una bomba de calor o aerotermia rinde tanto mejor cuanto más baja sea la temperatura del agua que tiene que producir. Suelo radiante y aerotermia son, hoy por hoy, la pareja que más sentido tiene en esta zona.
- Se combina con solar térmica sin forzar nada, porque un captador da esas temperaturas con facilidad.
El ahorro concreto depende del aislamiento de tu casa, de las ventanas y de cómo la uses, así que no te vamos a dar un porcentaje inventado. Lo que sí te decimos es dónde está el mecanismo: en poder calentar con agua templada en vez de con agua caliente.
Cuándo no lo recomendamos
Esto es lo que casi nadie te cuenta antes de cobrarte la instalación. El suelo radiante tiene inercia: tarda horas en subir y horas en bajar. Es una virtud en una casa que se habita todos los días, porque mantiene la temperatura sola y sin altibajos. Y es un defecto serio en estos casos:
- Casa de fin de semana o de temporada. Si llegas un viernes por la noche a una casa fría, el suelo radiante no te la calienta esa noche. Para una segunda residencia suele ser mejor un sistema de respuesta rápida, o dejar el suelo a una temperatura baja de fondo y asumir ese consumo.
- Una sola habitación puntual. Para el cuarto que se usa dos horas al día, no compensa.
- Casa sin aislar y con ventanas malas. Se puede instalar, pero el suelo tiene un límite de temperatura de superficie por confort y por normativa, y si la casa pierde mucho puede que no dé la potencia necesaria. Antes de poner suelo radiante en una casa así, el dinero rinde más en las ventanas.
- Si el pavimento va a ser moqueta gruesa o va a quedar cubierto de alfombras grandes. Ahí estás tapando el emisor.
Si tu casa está vacía parte del año, esta decisión conviene hablarla con calma: lo tratamos en cuidamos tu casa si no vives aquí.
Obra nueva y reforma: el problema es la altura
En obra nueva no hay discusión: se monta el sistema tradicional, con panel aislante, tubo y la capa de mortero encima. Se decide en el proyecto y no condiciona nada.
En reforma, la pregunta siempre es la misma: cuántos centímetros puedes ceder. Hay sistemas de bajo espesor pensados justo para esto, que se montan sobre el suelo existente y suben muy poco. Lo que hay que mirar antes de decidir es el conjunto: la altura libre que queda, cómo quedan las puertas, cómo resuelves el encuentro con las estancias que no lleven suelo radiante y si hay escalones. Se mide en tu casa, no se supone.
Y no hace falta que sea todo o nada: es perfectamente normal tener suelo radiante en la zona de día y radiadores o toalleros en los baños y en los dormitorios, cada grupo a su temperatura, con su válvula mezcladora. Se hace a menudo y funciona bien.
El suelo que pongas encima
El pavimento forma parte de la instalación, no es una decisión solo estética. El porcelánico y el gres son los mejores compañeros: transmiten sin apenas oponerse. El microcemento también se porta bien. Con madera o laminado se puede, pero solo con productos declarados aptos para suelo radiante y respetando la resistencia térmica que indique el fabricante; no todos valen y ponerlo mal se paga con juntas abiertas. Dinos qué suelo tienes pensado antes de calcular la instalación, porque cambia el resultado.
Refrescar en verano: lo que sí y lo que no
Con una bomba de calor se puede hacer pasar agua fresca por el mismo circuito y quitarle el filo al calor. Funciona, y en una casa bien aislada se agradece. Pero conviene entender el límite antes de ilusionarse:
- Hay que controlar el punto de rocío. Si el suelo baja por debajo de la temperatura a la que condensa el aire de la habitación, el suelo se moja. En la costa, con la humedad que tenemos en agosto, eso no es una hipótesis de manual: pasa.
- Por eso el control ha de ser automático y, en muchos casos, con deshumidificación. No es cuestión de bajar el termostato y ya.
- Y sobre todo: no sustituye al aire acondicionado. Quita unos grados y mejora la sensación, pero no es lo mismo. Quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Si lo que buscas es frío de verdad, lo suyo es combinarlo con climatización y usar el suelo como apoyo.
Cuando el suelo radiante ya está puesto y falla
Nos llaman bastante para esto, y casi siempre con el mismo miedo: que haya que levantar la casa entera. Rara vez hace falta.
- Un circuito no calienta y los demás sí. Suele ser aire en el circuito, un actuador del colector agarrotado o una instalación que nunca llegó a equilibrarse. Se resuelve en el colector, sin tocar el suelo.
- La presión baja sola. Ahí sí puede haber fuga. Se localiza con cámara térmica y gas trazador —el mismo equipo con el que hacemos la detección de fugas— y se abre el punto exacto, no medio salón.
- Calienta poco por todas partes. Normalmente es la temperatura de impulsión o la válvula mezcladora, no el suelo.
- Termostatos que no mandan o zonas cruzadas después de una reforma. Se identifica circuito por circuito y se reetiqueta el colector, que suele estar sin identificar desde el día que se montó.
Cómo lo hacemos nosotros
- Se calcula estancia por estancia. Cargas térmicas reales de tu casa, no una media por metro cuadrado. De ahí sale la separación del tubo, la longitud de cada circuito y la temperatura de impulsión.
- Prueba de presión antes de cubrir, y la instalación se deja en carga mientras se hormigona. Es innegociable: es la única oportunidad de encontrar un fallo sin picar.
- Puesta en marcha progresiva, respetando el curado del mortero y el asentamiento del pavimento. Encender a tope el primer día es cómo se agrietan los suelos.
- Colector identificado y documentado, con un esquema de qué circuito va a qué habitación. Dentro de diez años, quien venga lo agradecerá.
- Control por zonas, para que los dormitorios y la zona de día no vayan obligados a la misma temperatura.
- Instalador autorizado. Cuando la instalación requiere certificado, lo emitimos nosotros.
Comunidades y salas de calderas
En comunidad la calefacción y el agua caliente dejan de ser un aparato y pasan a ser una instalación: cascadas de calderas murales, colectores, grupos de bombeo, vasos de expansión y producción de agua caliente sanitaria. Lo hacemos, con informe escrito para poder llevarlo a junta, y el detalle técnico está en salas de calderas y calefacción.

La cal, que aquí es parte del problema
Media vida útil de un termo, de una caldera y de un intercambiador se la come la cal. Si en tu casa ya has cambiado dos termos en diez años, el problema no son los termos. Antes de recomendar nada medimos el agua en tu grifo, porque en esta comarca cambia mucho de una urbanización a otra. Lo tienes explicado en tratamiento y filtración de agua.
Servicio técnico de calefacción y agua caliente sanitaria
Todo lo que sigue lo hace la misma persona que va a ir a tu casa. No hay call center, ni subcontrata, ni un comercial por medio.
Reparación de averías
Diagnóstico primero, precio cerrado antes de tocar nada y repuesto original cuando todavía existe. Si no compensa repararlo, te lo decimos.
Mantenimiento anual
La revisión antes de la temporada, no en mitad de ella. Además de evitar la avería, es lo que mantiene viva la garantía en los equipos que la exigen.
Sustitución de equipos
Caldera, calentador o termo dimensionados a tu casa y a tu uso real, no al catálogo. Con certificado de instalador cuando la instalación lo requiere.
Instalaciones nuevas
Calefacción completa, agua caliente sanitaria y suelo radiante, calculados estancia por estancia.
Comunidades y salas de calderas
Cascadas de calderas, colectores, grupos de bombeo y producción de ACS central, con informe por escrito para presentar en junta.
Agua caliente sanitaria
Termos, acumuladores, calentadores y depósitos: desde el que no calienta hasta el dimensionado de un ACS que dé abasto a toda la casa.
Cómo trabajamos
- Precio cerrado y por escrito antes de empezar. Si al abrir aparece algo que no se veía, se para y se decide contigo.
- No damos precio de reparación por teléfono sin ver el aparato. Ese número siempre cambia, y siempre hacia arriba.
- Instalador y mantenedor autorizado. Cuando la instalación requiere certificado, lo emitimos nosotros.
- Lunes a viernes de 8:00 a 18:00 y sábados de 9:00 a 14:00. Atendemos urgencias.
Preguntas frecuentes
Mi caldera marca un código de error. ¿Me podéis decir por teléfono qué es?
Te podemos decir qué familia de avería suele ser y si es seguro seguir usándola, que no es poco. Lo que no vamos a hacer es darte un precio a partir del código, porque el mismo número sale de causas con precios muy distintos.
¿Cada cuánto hay que revisar una caldera de gas?
Una vez al año, y mejor antes de la temporada que en mitad de ella. Además de evitar la avería, es lo que mantiene viva la garantía en los equipos que exigen revisión periódica.
El agua sale fría a mitad de ducha. ¿Es el calentador?
Normalmente sí, pero no siempre el aparato: puede ser falta de presión de entrada o un calentador pequeño para el uso que le dais. Se mide caudal y presión antes de cambiar nada.
¿Merece la pena reparar un termo viejo?
Depende de dónde esté el problema. Resistencia y termostato se reparan sin discusión. Si el depósito está picado, no: cualquier reparación es un parche que vuelve.
Tengo un radiador que no calienta y los demás sí.
Empieza por purgarlo. Si sigue frío con el circuito a presión, suele ser el detentor o un circuito descompensado, y eso se arregla equilibrando la instalación, no cambiando el radiador.
¿Trabajáis con comunidades de propietarios?
Sí: salas de calderas, grupos de bombeo, montantes y producción de agua caliente, con informe escrito para junta.
¿Se puede poner suelo radiante en una casa ya construida?
Sí, con sistemas de bajo espesor pensados para reforma, que se montan sobre el suelo existente. Lo que decide si es viable no es el sistema, sino los centímetros de altura que puedas ceder y cómo queden las puertas y los encuentros con el resto de la casa. Se mide antes de prometer nada.
Tengo una fuga en el suelo radiante. ¿Hay que picar toda la casa?
Casi nunca. Se localiza con cámara térmica y gas trazador y se abre solo el punto exacto. Antes de dar por hecho que hay fuga conviene descartar lo que más se repite: aire en el circuito, un actuador agarrotado o una instalación sin equilibrar, que se resuelven en el colector sin tocar el suelo.
¿Cuánto tarda en calentar el suelo radiante?
Horas, no minutos, y eso no es un defecto: está pensado para mantener la casa, no para dar calor a ráfagas. Por eso funciona muy bien en vivienda habitual y mal en una casa de fin de semana que llega fría el viernes por la noche.
Dónde trabajamos
Región de Murcia, provincia de Alicante y Levante almeriense. Pueblo a pueblo, en zonas de servicio. El resto de lo que hacemos está en servicios, y el aire acondicionado, en climatización.
La piscina se climatiza con criterios distintos a los de una vivienda: lo tienes en climatización solar de piscinas, con la opción de bomba de calor o caldera.
Dinos qué aparato tienes, qué hace y desde cuándo. Si puedes, manda una foto de la placa y del código: muchas veces se resuelve antes de la visita.